La relevancia de la mujer en la ciencia en el contexto actual se fundamenta en la necesidad de construir sistemas de conocimiento más inclusivos, y capaces de responder a los desafíos globales desde múltiples perspectivas. La Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 11 de febrero como el Día Internacional de las Mujeres y las Niñas en la Ciencia con el propósito de reconocer el papel clave que desempeñan las mujeres en la comunidad científica y tecnológica, así como de promover su acceso y participación plena y equitativa (Organización de las Naciones Unidas, 2015). Este reconocimiento institucional evidencia que la ciencia es un espacio históricamente invisibilizado por desigualdades estructurales que han limitado el liderazgo y las oportunidades de desarrollo profesional de las mujeres, especialmente en disciplinas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas).
A pesar de los avances las mujeres continúan representando aproximadamente un tercio del total de investigadores a nivel mundial, lo que refleja una persistente brecha de género en la producción científica y en los espacios de toma de decisiones académicas (UNESCO, 2021). Esta subrepresentación constituye una injusticia social, y una pérdida significativa de talento, innovación, ya que la diversidad de género en los equipos científicos se asocia con mayores niveles de calidad, impacto y pertinencia social. La inclusión de las mujeres en la ciencia resulta estratégica para el desarrollo sostenible, dado que los grandes problemas actuales como la pobreza, la seguridad alimentaria o la transformación digital que requieren enfoques interdisciplinarios y sensibles a las realidades sociales, en los que la experiencia y las contribuciones de las mujeres resultan fundamentales (ONU, 2021). Las tecnologías emergentes, como la inteligencia artificial y la automatización, presentan el riesgo de reproducir y amplificar sesgos de género si no se garantiza una participación equilibrada de mujeres en su diseño y aplicación, lo que refuerza la urgencia de promover su presencia activa en la investigación científica y tecnológica (UNESCO, 2021). La desigual distribución de las responsabilidades, y la escasa representación femenina en puestos de liderazgo (ONU Mujeres, 2016). La promoción de la igualdad en la ciencia debe incluir políticas integrales orientadas a garantizar condiciones laborales equitativas, sistemas de mentoría, financiamiento inclusivo y entornos académicos libres de violencia y discriminación. La ciencia, entendida como bien público, debe construirse desde principios de justicia social, equidad y derechos humanos (ONU, 2021). El Día Internacional de las Mujeres y las Niñas en la Ciencia adquiere un valor simbólico y político al visibilizar, los logros alcanzados como las brechas persistentes, al tiempo.
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